De sábado a sábado
Latifundistas improductivos
son desalojados legalmente de tierras mal habidas
Remberto Cárdenas Morales*
En base a normas y procedimientos legalísimos, poseedores ilegales
e ilegítimos de tierras agropecurioforestales han sido desalojados
de tres predios (en un caso sólo en parte) y de uno de ellos han tomado
posesión indígenas guarayos y otras familias (incluidos los
ex peones de la hacienda); en realidad, han retomado tierras de las que habían
sido despojados. En otras palabras, ante la protesta infundada de la derecha
que se rejunta, sigue el saneamiento de tierras, éstas son recuperadas
por el Estado y éste las dota en forma gratuita y colectiva a los desposeídos
de ese medio de vida, incluidas las pertenencias que también se entrega
a las familiares del agro.
Se trata, según fuentes oficiales, de 110.000 hectáreas rescatadas por el Estado en el curso de la gestión que concluye y en Santa Cruz, las que tienen como destino los campesinos sin tierra o con tierra insuficiente. Esa es la extensión de suelos que no cumplía la función económica y social determinada por las normas agrarias y, en otros casos, porque el saneamiento estableció que en algunas de esas haciendas las relaciones de producción eran servidumbrales o en ellas se imponía una especie de esclavismo moderno, de acuerdo a la definición de las Naciones Unidas, es decir, allí los peones carecían de contratos de trabajo y no se les pagaba salarios, no había escuela para los hijos de los dependientes y aquéllos también trabajaban sin ingreso a cambio, los dependientes carecían de asistencia médica y toda la familia trabajaba para el hacendado.
Los detentadores ilegales e ilegítimos de la hacienda Yasminka (emparentados con el ex dirigente cívico de la ciudad oriental Branco Marincovic) recién han sido desalojos por orden de autoridades competentes, luego de un trámite y como consecuencia de un proceso debido: ocurrió en un lugar próximo a guarayos (Santa Cruz).
Los esposos Robert Jakubek Fojs y Yasminka Caterina
Marinkovic pidieron que se les dote a título gratuito 5.000 hectáreas
de tierras “baldías y vírgenes” (octubre de 1998),
al cabo de un mes y medio solicitaron el saneamiento de 12.152 hectáreas,
ubicadas en el cantón Yaguarú, a 120 kilómetros de Ascensión
de Guarayos. Después aquellos esposos solicitaron la “posesión
pacífica” de ese predio, luego de haber firmado un “acta
de conciliación” mediante el cual un grupo de indígenas
guarayos (Tomás Rojas Iraipi, Sigfredo Terrazas e Hildeberto Ariori)
cedieron 10.000 hectáreas a los Jakubek-Mariskovic. Éstos con
documentos privados, en sustitución de otros legales y, sobre todo,
sin información recogida en impecciones oculares (trabajo de campo)
o con datos de predios vecinos trataron de demostrar que la hacienda Yasminka
cumplía la función económica y social que establecen
las leyes.
Esos antecedentes (tomados resumidamente de un informe del Viceministerio
de Tierras) demuestran que varios recursos intentados ante la judicatura agraria
sólo sirvieron para prolongar el trámite de recuperación
de aquellas tierras por el Estado. El Tribunal Agrario Nacional (TAN), la
última instancia en esta materia, hace dos años, ratificó
la resolución aprobada por el Instituto Nacional de Reforma Agraria
(INRA), la que “declara ilegal la posesión de la hacienda Kasminka
y ordena su desalojo”.
La sentencia del TAN respecto del trámite sobre la posesión ilegal de aquella hacienda dice que “es el resultado de un debido proceso que condice plenamente con los datos y actuaciones ejecutadas durante el proceso de saneamiento, pronunciándose en sujeción estricta a la normativa agraria que rige la materia, sin que se evidencie vulneración alguna por parte del INRA de las garantías constitucionales a la seguridad jurídica, el debido proceso y el derecho a la defensa, como infundadamente sostienen los demandantes en su demanda contencioso administrativa…”.
Como en tantos otros casos, los esposos de ascendencia croata y/o yugoslava, se convirtieron en hacendados mediante la usurpación y el despojo. Es decir, para constituir la hacienda Yasminka tomaron suelos baldíos (sin dueño) y vírgenes (inexplotadas). Eran tierras estatales. Entonces también cometieron despojo, para lo que quizá pagaron a los tres indígenas guarayos, los que concedieron suelos comunitarios: en consecuencia, los desplazados fueron los miembros de aquel pueblo originario a los que, de acuerdo a lo que se conoce, jamás les consultaron para aquella cesión o venta fraudulenta.
Los beneficiarios de las 12.587 hectáreas, recuperadas por el Estado, son los guarayos, despojados de 10.000 hectáreas, y también los que trabajaban como peones de los hacendados de Yasminka. Se trata de un rescate el que se destaca como un avance en la democratización de la tenencia de la tierra agropecuarioforestal. Dotación gratuita y en forma colectiva, la que comprende la cesión del solar para la familia. El Viceministro de Tierras hace tiempo dijo que cuando eso ocurra empezará la “verdadera revolución democrática”.
Lo nuevo de la reforma agraria que se ejecuta
en este tiempo de Evo Morales es que preferentemente se concede la tierra
agrapecuarioforestal (como medio de vida) para los pueblos indígenas
y/o para los campesinos, con lo que se reconstituye el territorio indígena
y las tierras comunitarias de origen, formas de propiedad que cobran vigencia
creciente. Es posible afirmar que somos testigos de una reforma agraria avanzada,
que no es el socialismo con el que pretenden asustar los empresarios cruceños,
pero que sí es una forma de tenencia superior a las que dio origen
la reforma agraria de 1953. Ésta materializó el principio: “Tierra
para quien la trabaja”, aunque en la práctica fue, también,
para quien la hacía trabajar a cambio de un salario, en especie o sin
remuneración (como el trabajo al partido, por ejemplo). En cambio,
la dotación gratuita de aquel medio de vida resulta al menos una aproximación
a la propuesta: “La tierra es para quien la trabaja personalmente”.
Esa bandera la enarbolaron los fundadores de la actual Confederación
Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia, como Jenaro Flores.
Esa idea-fuerza, aplicada, serviría para acabar con los que poseen
tierra en el campo, pero viven en las ciudades, esos son los absentistas.
La recuperación de dos predios (uno sólo en parte) que fueron
de propiedad, también dudosa, de Osvaldo Monasterio Nieme, dueño
del canal de televisión Unitel, evidencia que el gobierno en materia
agraria está decidido a seguir por el cauce que lo denominamos de una
real democratización de la tierra agropecuarioforetal y la reconstitución
del territorio indígena.
Para los empresarios cruceños, los que cuentan con el respaldo de la derecha que se reagrupa, aquel proceso de recuperación de esas tierras es la demostración del autoritarismo del gobierno, de la falta de seguridad jurídica para “los productores”, del intento gubernamental de acabar con el sistema productivo cruceño, de la usurpación de la propiedad privada, de la llegada del socialismo a Bolivia, entre otras cosas.
La furia contra aquella reforma agraria avanzada, la que empresarios modernos tendrían que asumirla no sólo como inevitable sino como necesaria, ha sido descargada por dos senadores de la derecha: el uno sugirió que el gobierno desaloje a cocaleros y el otro que habría una confrontación por la tierra, especialmente en Santa Cruz y Beni.
A propósito de amenazas, es necesario
tener siempre presente la que hizo el ex alcalde de Trinidad, Moisés
Chiriqui, cuando dijo que los hacendados defenderán sus tierras a “tiros”.
Y lo intentaron en Alto Parapetí.
En dirección de la defensa de privilegios egoístas, pero que
cuando menos declinan, el próximo 22 de este mes, en Santa Cruz, se
reunirán los autonomistas/separatistas, con los dirigentes de la Cámara
Agropecuaria del Oriente, en el centro de la tormenta, para definir medidas
en defensa de los latifundios improductivos. Aquella derecha, de veras retrógrada,
busca contraatacar. Los que creyeron que el 6 de diciembre murió la
media luna política tendrán que enmendar sus conclusiones ligeras
que sólo expresaron deseos y que derogaron la realidad.
Cuando aquel parlamentario beniano de la derecha habla de la confrontación por la tierra nos recuerda que en la medida en que avance la reforma agraria actual, como deseamos que ocurra, se agudizará la lucha de clases en el campo, es decir, la contienda por la tierra.
Sensiblemente, en ninguna latitud geográfica
latinoamericana la lucha por una avanzada forma de tenencia de la tierra y
por nuevas maneras de producir en aquel recurso natural ha sido en paz, como
quieren nuestros pueblos.
Aunque la tenencia latifundista improductiva de la tierra encierra violencia
con respaldo estatal, en el campo sólo se espera relaciones armónicas
de convivencia con el territorio indígena reconstituido y con tierras
comunitarias de origen rearticuladas para lo que debe continuar el saneamiento,
la recuperación por el Estado y la dotación colectiva y gratuita
de la tierra para los que carecen de ella y para los que la tienen insuficiente.
El respaldo a Evo Morales, manifestado el 6 de diciembre, es una fuerza para
continuar por ese camino con pasos de gigante.
La Paz, 19 de diciembre de 2009.
*Periodista
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