De sábado a sábado

A los partidarios de los cambios, en discordia, les negamos derecho para dividir al pueblo


Remberto Cárdenas Morales, La Paz, 16 de enero de 2010

Llega lo que temíamos: masistas y sin miedo se recriminan porque se disputan candidatos a las alcaldías y gobernaciones (ex prefecturas) y a electores potenciales y reales del próximo 4 de abril. En una nota anterior (26-XII-09) dijimos que la división de aquellas organizaciones políticas (MAS y MSM), desunía al pueblo, a pesar de casi cuatro años de alianza. Ahora comprobamos que es así y que se advierten más tensiones. Los gobernantes reprueban la “deslealtad” de los sin miedo y éstos responden que el MAS no es dueño único ni del proceso de cambios ni de los movimientos sociales. Esas son muestras de lo ocurre cuando acaba la convergencia y/o el acuerdo político. Fue una ilusión nuestra decir que los ex aliados al menos se “lastimen menos” . Y puede crecer ese desencuentro cuando arrecie el accionar electoral.

Recordamos algo de la historia de esas relaciones partidarias. En las elecciones municipales ganadas por el MSM, en la ciudad de La Paz, no hubo frente de aquél con el MAS, pero en el Concejo Municipal aprendieron a convivir, a pesar de forcejeos iniciales. El MSM entonces ejerció la hegemonía, entendida ésta como dirección (hacia los partidarios) y como dominación (de los adversarios). Incluso el partido del Alcalde paceño compartió la dirección del gobierno municipal y los concejales del MAS asumieron como primera minoría. Por ello, es discutible lo que dice el jefe de los sin miedo: que ellos son un partido de izquierda diferente al MAS porque son democráticos y no son “hegemonistas”.

El MSM decidió que su alianza con el MAS concluía en diciembre de 2009, es decir, hasta que consiguió la elección de cuatro militantes suyos como diputados en las listas del MAS. ¿Cómo determinar ahora que los sin miedo lograron esa elección con el apoyo de sus electores, incluso en lugares en los que Evo y el MAS tienen muchos adversarios? El dirigente máximo de los sin miedo cree que su aporte al 64 por ciento, para la reelección del Presidente y Vicepresidente de Bolivia, fue decisivo allí donde viven las capas medias paceñas. Sin embargo, el Presidente reelecto pidió a sus electores que eviten el voto cruzado para favorecer, especialmente, a los candidatos de los sin miedo porque en distintos lugares del país los masistas se negaban a votar por los candidatos del MSM y por otros invitados del MAS.

El alcalde de La Paz, declaró para el semanario Pulso de la sede de gobierno, que su partido tiene una estrategia destinada a construir nuevos liderazgos y a fortalecerse, que apoya y apoyará al proceso de cambios, y cree que la alianza con Evo Morales es de largo alcance. Además, que tiene como meta ganar a las capas medias para los cambios y para el MSM, y como cifra cabalística ofrece sumar el 84 por ciento de la población a la transición boliviana. Los sin miedo pretenden lo que para el MAS consideran imposible: cautivar a las capas medias. Por su composición social, el MSM, se reafirmará como partido de las capas medias con las que aportaría a un acuerdo con el MAS, lo que hace mucha falta. No obstante, es dudoso que el MSM se agigante sin el MAS y menos aún en contra de éste. Los sin miedo pregonan que respaldan los cambios y que el proceso que vivimos y/o protagonizamos es de ellos también. Si se atrevieran a decir lo contrario les iría mal en los campos ideológico, político y municipal. Además, si sus cuatro diputados se diferencian de la mayoría en la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) incurrirán no sólo en deslealtad sino en traición al MAS, sobre todo, a los electores que generaron el 64 por ciento y los más de dos tercios en la ALP para los cambios.
El Vicepresidente de la República, para La Prensa de La Paz, ha dicho que el Presidente reelecto le propuso al líder de los sin miedo continuar la entente MAS-MSM para impulsar el avance del proceso e incluso que aquél fue invitado para que ocupe un ministerio. Pero, lo que está a la vista es que el MSM decidió proponer candidatos, en varios casos, vinculados al MAS y que tratará de ganar el apoyo de los electores de este último, además de reafirmar a los suyos.

Cuando se rompe una alianza política entre dos partidos o corrientes políticas, los responsables de la ruptura son ambos bloques, quizá el uno más que el otro, pero en ello hay corresponsabilidad. Por eso es muy difícil establecer cuál de los ex componentes de aquella combinación política es más desleal.
Con seguridad que no se contó todavía la historia completa de aquellas relaciones rotas, pero las consecuencias que generan ya hacen daño y éste puede ser mayor.

Si el MAS fuera partido o instrumento político, frente o al menos movimiento con alguna organización y si se comportara como vanguardia se jugara por la unidad y se preocupara en serio de la educación política de sus integrantes. Quizá por todo eso y de modo desaliñado e intermitente el MAS no ejerce la hegemonía en tanto dirección, prefiere la dominación respecto de sus aliados. La dominación (con el uso de la fuerza si fuera necesaria), el partido gobernante tendría que desplegarla hacia los opositores a los cambios y al gobierno. El apoyo de las multitudes a la transición boliviana y al gobierno que lo hace posible sirve, especialmente, para ganar elecciones, pero es insuficiente para defender, consolidar y profundizar los cambios, decimos otra vez, y no nos cansaremos de hacerlo. En el MAS, asimismo, se niega el papel de la lucha de clases como partera de las transformaciones y con frecuencia se sobrevalora la de los pueblos indígenas. Tal vez por eso pierden de vista que mientras haya empresarios (los que integran clases y fragmentos de aquéllas) defenderán sus intereses en contra de los cambios, los que sienten que acaban son sus privilegios injustos.

El Vicepresidente, según la entrevista periodística que citamos, anotó que el MAS considera al MSM un compañero de ruta en el “sentido leninista”. Si esto es cierto, masistas y sin miedo (cuando menos los más lúcidos) deben luchar sin cuartel, incluso dentro de sus filas, para restablecer la alianza perdida y a cortísimo plazo, y lo deseable es que eso ocurra antes de inscribir candidatos, lo que parece imposible. Ese desencuentro, empero, no debiera determinar la salida del militante del MSM del ministerio de Culturas. Esperemos que unos y otros eviten dispensarse el trato de lobos furiosos luego de terminado aquel entendimiento político.

En el viejo MIR, que venció los ríos de sangre que lo separaban de sus enemigos políticos, se decía que aquel partido se unía con otro cuando sabía que iba a ganar y que dejaba de unirse cuando también se convencía de que iba a ganar sin aliados. Algo de esa prédica y de esa práctica parece que asumen los actuales sin miedo, cuyas raíces son miristas.
El refrán: Tanto tienes, tanto vales, en política es aplicable siempre, así se lo niegue. Acaso ante esa realidad el MSM busca agigantarse y formar sus propios líderes. La legitimidad de esa estrategia ni se la debe discutir ni cuestionar. Lo inaceptable es que una determinada estrategia partidaria se busque materializar a costa de los aliados.

Los desatinos del MAS resultan difíciles de analizar y de aceptar porque desarrolla una política de alianzas muy diferenciada, tanto que todavía sorprende. Algunos masitas, ante la tolerancia de muchos (incluido el jefe), se aliaron nada menos que con miembros de la Unión Juvenil Cruceñista y para las elecciones de abril son variopintos sus pactos, de modo que cuando algunos recuerdan los principios dentro del MAS sabemos que cuando menos se sonrojan.

Una antigua militante nos dijo: Ante ciertas alianzas del MAS, la que mantiene con el MSM es defendible y se puede decir que ese partido está en la izquierda, pese de sus vaivenes.

Algo esencial relató el Vicepresidente que merece tomarse en cuenta: El MSM observó la política económica aplicada por el gobierno los últimos cuatro años. Ese derecho a la crítica ojalá se practicara cada vez que corresponda. Por eso cabe una pregunta en cuando a esa objeción de primera importancia de los sin miedo. Si el MSM tiene una propuesta para reformar la economía boliviana debe discutirse. Hasta donde conocemos, en cambio, el programa para el segundo gobierno de Evo Morales sólo fue considerado entre gobernantes y movimientos sociales. ¿El actual Ministro de Culturas, militante del MSM, participó en aquel debate?

El espacio de esta columna se agota, pero imposible que acabe el análisis sobre la ruptura entre masistas y sin miedo. Los que militamos en favor de la defensa, consolidación y profundización de los cambios debemos hacer todo lo que de nosotros dependa para contrarrestar las consecuencias negativas de la separación y de la discordia entre aquellas agrupaciones políticas. De la división del pueblo, provocada por los partidos mencionados, sólo ganan los enemigos de los cambios. Pero jamás diremos que todo está perdido. Las alianzas en un proceso como el boliviano tienen que renovarse, pero sobre todo afirmarse y crecer, para lo que se necesita mayor conciencia política. Esa es una clave para conseguir nuevas victorias. Y los partidarios de los cambios debemos construir la unidad del pueblo y cerrar el paso a la división que corroe.


 

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