La migración de las mujeres en el mundo
Paola Lami/Noé Torres (01/10/2006)
En España, un 50 % de las cuotas anuales de inmigración
corresponden a trabajadoras domésticas. La falta de regulación
es uno de los mayores obstáculos en el sector.
De los casi 200 millones de personas migrantes que hay en el mundo 95 millones son mujeres, constituyen casi la mitad del total mundial de extranjeros internacionales, de acuerdo a los datos del Fondo de Población de Las Naciones Unidas, (UNFPA).
En los últimos 50 años, la migración se ha duplicado hasta alcanzar un total de 36 millones de personas, en los que se conoce como flujos migratorios hacia países desarrollados, y en el mundo uno de cada tres migrantes radica en Europa.
El servicio doméstico es uno de los principales sectores que impulsa la migración laboral femenina internacional. Las crisis económicas en países de América Latina como Ecuador, Bolivia, Perú y Argentina provocaron un éxodo en las últimas dos décadas y muchas mujeres originarias de estos países encontraron trabajos en esta área en Europa Occidental, tan sólo en Alemania, Francia, Suiza y España son quienes en su mayoría desempeñan estas actividades .
La migración femenina en España
En España, un 70% de las mujeres inmigrantes que trabajan procedentes en su mayoría de América del Sur, llegan para trabajar en tareas domésticas y cuidar de otras personas. Las mujeres procedentes de países como: Ucrania, Marruecos, Bolivia y Polonia ocupan la mayoría de los puestos dentro del sector y el número de contratos a empleadas extranjeras se ha cuadruplicado en los cuatro últimos años.
El acceso a esta actividad depende en gran medida de la nacionalidad y se distinguen tres grandes grupos: las trabajadoras latinoamericanas, las procedentes de Europa del Este y las musulmanas.
| Los dos primeros colectivos suelen tener mayor aceptación: las latinoamericanas por el idioma, indispensable cuando deben ocuparse de niños, personas mayores o enfermos, y las del Este por su mayor nivel cultural." |
El acceso al trabajo doméstico para las mujeres inmigrantes es diferente según el tiempo de permanencia en el país. La situación más compleja, aunque muy habitual, se da en mujeres que llevan menos de tres años de estancia en el país.
Tan sólo de 2.127 contratos que había en febrero de 2005 se ha pasado a 8.121 en 12 meses, lo que supone un aumento del más del 75 por ciento, según la Tesorería General de la Seguridad Social. En España, un 50 % de las cuotas anuales de inmigración corresponden a trabajadoras domésticas
Los ingresos de las trabajadoras de hogar van desde los 420 euros de la jornada de 45 horas hasta los 720 euros para el trabajo interno, o cantidades superiores por hora en el caso de quienes prestan servicios inferiores a las 20 horas semanales.
La temporalidad en este sector es de un 97% y más del 60% de este colectivo forma parte de lo que conocemos por economía sumergida según datos del Consejo Económico y Social (CES).
Sin embargo España es uno de los pocos países promotores de los derechos de las trabajadoras domésticas de acuerdo a los datos del Informe de Human Right Watch sobre la violación de Derechos Humanos en este sector, siendo la falta de regulación uno de los mayores obstáculos.
Trabajo doméstico, una economía informal
El decreto vigente y el Régimen de Servicio Doméstico de la Seguridad Social es de 1985 y permiten que más de la mitad del empleo en este sector continué en la economía informal y las condiciones de las trabajadoras no están completamente protegidas en asuntos laborales.
“El servicio doméstico debe ser dignificado, el actual reglamento es limitado y permite prácticas, que aunque no son habituales, están reglamentadas como por ejemplo descontar un 45 por ciento del salario por manutención”, explica Laura Carenas Martínez Coordinadora del Programa de Acogida al Contingente para el Servicio Doméstico de la organización ACCEM.
La vinculación a la informalidad de este trabajo se ve reforzada por el tipo de relación laboral y el espacio en donde se establece.
Julia procede de Ecuador y lleva cinco años en España, desde que llegó trabaja como empleada de hogar, “comencé como interna, me encargaba de todas las tareas de la casa y del cuidado de los niños, sólo libraba los jueves por la tarde, luego renuncié porque no aguante, ganaba 300 euros”.
Julia está tramitando su permiso de residencia por arraigo, su actual jefe le hará una oferta de trabajo “mi empleador tiene claro que quiero irme. Una vez que se apruebe mi permiso, estaré un tiempo más y luego me iré. Mientras continuaré ocupándome en otras cosas, entre ellas que las empleadas de hogar sepan que su trabajo tiene que ser reconocido”.
La mayoría de las trabajadoras domésticas están en situación irregular en el país, para ellas esta importante labor es una vía para acceder a su regularización, algunas continúan en el sector, otras deciden cambiar.
Nelly llegó a España en noviembre de 2005, dejó en Bolivia a sus tres hijos y a su marido, reconoce que como empleada no tiene descanso “trabajo todo el día, me levantan por la noche si necesitan algo, aunque mis jefes son personas muy buenas, cuando llegué no entendía la manera de trabajar, la pase fatal, la cultura, todo es diferente, ahora estoy bien”.
| Nelly está a punto de obtener su permiso de residencia, “una vez que obtenga los papeles seguiré trabajando como doméstica porque es lo que hay, lo único que quiero es traer a mi familia”. |
El trabajo doméstico no exige contrato escrito ni la obligación por parte del empleador de pagar la Seguridad Social. En el caso de las empleadas de hogar inmigrantes, dada la importancia que tiene la cotización a la Seguridad Social para renovar el permiso de trabajo y residencia muchas veces son las propias trabajadoras las que cubren este gasto. El trabajo en este sector permite el despido libre y no da derecho al cobro del desempleo.
Marisel, es venezolana y vive con su hijo en España desde el año 2004. Ingresó con visado de turista y al año obtuvo su permiso de trabajo para trabajar como empleada de hogar, “trabajé con una señora que me presentó la oferta de trabajo y luego me echo, aguante muchas cosas por tener mis papeles, ahora estoy sin trabajo porque me echaron cuando me dieron la baja médica, no me pagaron nada, ni finiquito ni nada, las trabajadoras de hogar no tienen ningún beneficio”.
“Voy a quedarme en España pero no quiero trabajar en el servicio doméstico, hasta que renueve mi documentación me buscaré otra cosa”, añade Marisel.
La relación laboral implica deberes y derechos de ambas partes. Muchas de las consultas en Migrar.Org son realizadas por empleadores que buscan requerimientos y formatos necesarios para regularizar a sus empleadas.
Reivindicación de derechos
Las organizaciones sindicales como Unión General de Trabajadores y Comisiones Obreras conscientes de la problemática han incentivado la creación de políticas públicas para que se reconozcan los derechos de las trabajadoras de hogar.
Pero han sido las propias empleadas domésticas quienes se han organizado y han dado los primeros pasos de que es necesario lograr cambios significativos dentro de la normativa existente y debatir la ley que regula el Servicio de Hogar y plantear demandas de mejora a las instituciones, agentes sociales y económicos, y entidades involucradas en el sector.
Diversas entidades sociales como la Confederación Española de Organizaciones de Amas de Casa, Consumidores y Usuarios (CEACCU), Asociación Comisión Católica Española de Migración ACCEM, la naciente SEDOAC (Servicio Doméstico Activo), han procurado que los derechos de las trabajadores inmigrantes sean respetados.
Asesorar y formar, dos objetivos que dignifican el trabajo doméstico:
En este aspecto, los servicios que brindan las organizaciones son muy necesarios. Cruz Roja a través de su Plan de Empleo brinda asesoramiento y formación a las personas inmigrantes. También, da respuesta a las necesidades de empresas y empleadores.
Además, ha elaborado materiales de sensibilización como la campaña “Ella también”, un folleto que informa acerca de las condiciones exigidas para la contratación del servicio doméstico.
La organización ACCEM, que presta servicios a inmigrantes y refugiados en España, lleva a cabo un programa de acogida al contingente para el servicio doméstico.
Desde su nacimiento en el año 2002, el programa permite que las personas inmigrantes lleguen a España con un visado de trabajo y puedan obtener un permiso de residencia y trabajo por un año.
El Ministerio de Trabajo español se encarga de la selección de las personas que participan del contingente; una vez en España la organización realiza la acogida, formación y asistencia a las mujeres que conforman el contingente.
| En lo que va del año han ingresado a España 112 personas a través del programa, el 60 por ciento proviene de República Dominicana, el 27 de Ecuador, el 15 de Marruecos y el 8 de Colombia. |
Para ACCEM el reto es “profesionalizar las actividades del sector y acercarlo al resto de entidades, aunque el servicio doméstico tiene particularidades como es la convivencia con el empleador o el lazo emocional que suele ser muy fuerte” explica Laura Carenas.
Para ello SEDOAC desarrolla varias actividades entre ellas la capacitación y profesionalización en temas de comunicación y autoestima, pero también en cocina y protocolo.
“Las trabajadoras domésticas necesitan estar mejor informadas y crear conciencia entre los empleadores sobre los huecos que hay en la ley. Además de sensibilizar a los empleadores sobre los inconvenientes que tienen que padecer las trabajadoras inmigrantes”, comenta Mónica González, técnico de América-España, Solidaridad y Cooperación (AESCO), quien es una de las promotoras de SEDOAC.
“En esta entidad buscamos que tengan las mismas garantías que cualquier otro trabajador como: derecho al paro, bajas por enfermedad y maternidad, contrato, pagas extras”, agrega.
Algunas Acciones:
En este contexto, el papel de los organismos y entidades es muy importante. Naciones Unidas insiste en que es necesario brindar apoyo a las mujeres migrantes reglamentando las agencias que se encargan del reclutamiento y la colocación en empleos.
Asimismo, plantea ofrecer enseñanza de oficios para que las mujeres de origen extranjero pasen a otros sectores distintos a los tradicionales, y fomentar la participación de organizaciones de mujeres migrantes sumada a una mayor colaboración entre los encargados de formular políticas, empleadores, sindicatos y otras ONG.
Por su parte ACCEM redacta un informe acerca de la situación de las trabajadoras domésticas que presentará al Ministerios de Asuntos Sociales con el fin de que la administración reflexione a cerca de la regularización de este tipo de trabajos.
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MUJERES INMIGRANTES
¡Nunca más!
Escrito por Nilda Orazi González, argentina
http://www.danae.org.es/
Nací en 1938 en la ciudad de Mar del Plata, provincia de Buenos Aires,
Argentina. Hija de la inmigración predominante en mi país: mi
padre es italiano y mi madre española. Mamé de mi abuelito español
su amor por las luchas de su pueblo en aras de lograr un régimen más
justo para los que siempre son los depositarios de todas las injusticias:
los obreros y los campesinos. Está claro que él siempre abrazó
la causa de la República y logró, a través de los relatos
de sus luchas, transmitirme ese mismo sentimiento; fue muy importante la influencia
de ese abuelo del que paseaba de la mano, escuchando ávidamente no
solo sus relatos de lucha sino su forma de relacionarse con sus semejantes,
con la naturaleza y en fin su hermosa concepción del mundo.
Mi padre y mi madre también fueron sensibles a esa problemática y por lo tanto también sus tres hijos. Mi padre anarco-sindicalista llamó a su hija menor (mi hermana) Libertad Victoria, esperando que algún día la victoria nos trajera la tan ansiada libertad y justicia por la que también él luchó.
En el año 1964 ingresé en la Facultad de Filosofía y Letras para hacer mi carrera de Sociología; los grupos de izquierda surgían por doquier, el país entero no podía permanecer ajeno a los avatares y convulsiones que agitaba a América Latina, partidos y organizaciones clamaban por transformaciones radicales bajo la influencia de la Revolución Cubana.
Yo no pude ser insensible a esa llamada y comencé mi militancia.
Y como no podía ser de otra manera las fuerzas de la reacción dieron un golpe militar con el general Onganía al frente, en 1966.
La democracia argentina ha tenido una larga y ardua evolución. A partir de la organización nacional, las formas republicanas se respetaron escrupulosamente. Dentro de los usos de la época, entre 1860 y 1912 las instituciones democráticas se fueron fortaleciendo, proceso que se consolida con la Ley Sáenz Peña.
Pero este proceso se interrumpe a partir de 1930; golpes militares, fraudes electorales, proscripciones, distintos grados de ferocidad, han jalonado la vida de nuestro país en el último medio siglo, con algunos poco intervalos de una democracia aceptable.
En 1930, 1943, 1955, 1962, 1966 y 1976 los militares irrumpen en la escena nacional para abortar cualquier protagonismo popular.
Me tocó vivir las dos últimas dictaduras: la de Onganía y la de Videla-Masera-Viola. Y en las dos sufrí represión y tortura.
El golpe militar del 24 de marzo de 1976 tenía detrás de las fuerzas de la reacción en nuestro país, la oscura y larga mano de EEUU y la nefasta política económica del FMI. Al igual que todos aquellos que realizaban actividades políticas contrarias a la dictadura militar, fui intensamente buscada por las fuerzas de seguridad.
Es en el año 1977, el día 30 de abril y en la ciudad de Buenos Aires, donde esta persecución se concreta. Hacía pocos días que mi esposo también había sido secuestrado y desaparecido. Conmigo secuestraron también a mi hija Marina Eva, de tan sólo 4 años de edad. Apareció al cabo de cuatro meses después de una intensa búsqueda por parte de mis familiares; fue encontrada en un orfanato en la ciudad de Buenos Aires. Dado que durante 4 meses nadie había reclamado a esta niña, la directora del centro había decidido tomarla en adopción. Si no la hubiera encontrado hoy mi hija sería una más de los 500 niños desaparecidos en Argentina.
Al igual que tantos otros y otras compañeros/as fui detenida y torturada salvajemente; primero en dependencias de Coordinación Federal y luego en la tristemente famosa Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA). Recupero mi libertad el día 20 de diciembre de 1978 saliendo del aeropuerto de Ezeiza y llegando el 21 del mismo mes y año al aeropuerto de Barajas.
Al poco tiempo de estar en España me radico definitivamente en la ciudad de Alicante y me reúno con mi esposo, que se había escapado del campo de concentración y también con mi hija.
A partir de ese momento inicio una serie de denuncias frente a organismos nacionales e internacionales: Amnistía Internacional, Cruz Roja Internacional, Consejo Ecuménico, ACNUR, O.N.U, Comisión Internacional de Juristas, y también dicto conferencias de prensa en Alicante, varias veces con el juez Garzón.
Este largo rosario de declaraciones continúan el próximo mes de enero cuando declararé nuevamente frente al juez Garzón para juzgar al represor Schilingo de la Escuela de Mecánica de la Armada.
Reconozco que a pesar de tanto años pasados, las declaraciones y denuncias son algo doloroso y removedor de tatas experiencias negativas, pero siempre lo consideré como un deber y así lo hago.
Me siento viva aportando con mi testimonio a que se haga justicia, a que no se olvide, a romper el silencio que prolonga el crimen y es innoble. Me sentí viva también cuando luego de reunirme con mi esposo pude concebir un niño, dar vida y sentir que a pesar de todo no me había derrotado.
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