El racismo se institucionaliza en el Órgano Électoral plurinacional de Bolivia
Jubenal Quispe, abogado y teólogo boliviano
A escasos días de las elecciones generales, y ante un anunciado y reiterado
triunfo contundente de la democracia consciente del pueblo de Bolivia, el
Órgano Electoral Plurinacional del país acaba de ponerle otra
zancadilla al proceso democrático boliviano con veladas intenciones
partidistas que rayan en el más racismo recalcitrante.
Éste Órgano Electoral implementó con
un derroche único de exitismo el inédito Padrón Biométrico
en Bolivia para registrar de manera “infalible” a las y los electores
con sus huellas digitales, fotografías y datos del Carnet de Identidad.
La iniciativa fue promovida por los partidos políticos tradicionales
porque supuestamente los indios en Bolivia estaban ganando las elecciones
“haciendo votar a sus muertos y ausentes”. Este empadronamiento
se cumplió en el tiempo record, se registraron más de 5 millones
de electores (la meta era 3.8 millones) y las y los bolivianos pagamos cerca
de 50 millones de dólares.
Lo que sorprendió a propios y extraños fue la vocación
democrática de las y los bolivianos. ¡Esas largas filas que se
hacían desde las madrugas frías en las puertas de las ineficientes
oficinas de los registros civiles para contar con la documentación
exigida por la Órgano Electoral! ¡Ni qué decir de la paciencia
estoica de las filas para los registros correspondientes! Pero, quienes hicieron
un invaluable esfuerzo fueron las y los campesinos, indígenas o no,
de la Bolivia profunda que caminaron a pie hasta ocho horas para recabar la
documentación y registrarse para votar. ¡Eso sí que conmueve
e interpela a la sedentaria ciudadanía motorizada! Las y los indígenas
hicieron el sacrificio inhumano, cumpliendo exactamente con todo lo que exigía
el Órgano Electoral, no sólo porque querían votar, sino
porque quieren existir como ciudadanos en este país pensado desde las
élites citadinas. ¡Vivir abusado sistemáticamente, sin
derecho a existir legalmente en tu propio terruño, no es lo mismo que
disfrutar el privilegio de la ciudadanía de primera clase! ¡Esto
jamás lo entenderán las y los bolivianos privilegiados!
Pero, lo que estrangula mi alma y me avergüenza como abogado y teólogo es que luego de haber obligado a registrarse a mis hermanas y hermanos indígenas, y haberlos ilusionado de su posible existencia en el Padrón Biométrico, ahora el mismo Órgano Electoral Plurinacional les diga: “Tienen que comprobar que existen, y tienen que hacerlo mediante el sistema virtual del internet”. Sí. Aunque Ud. no lo crea. De los más de 5 millones de registrados, cerca de medio millón tienen que demostrar que existen, presentando su certificado de nacimiento original. Y, sabe ¿quiénes son este medio millón de sospechosos? Son campesinos indígenas, habitantes de la Bolivia profunda. Ellas y ellos se presentaron en las oficinas de las cortes electorales, se los fotografió, registraron sus huellas digitales y revisaron sus documentos de identidades, pero dudan de su existencia legal y material. ¿Sólo por el azar de ser indígenas? ¿Dígame Ud. si esto no es una bravuconada racista? Estos sospechosos podrían y van a re demostrar que existen, pero el tiempo es su peor enemigo. El 6 de diciembre se aproxima incontenible. Ellas y ellos aún no saben que están obligados a vencer esta zancadilla sobrevenida, y por más que lo supieran (aunque no tienen ni internet, ni teléfono), humanamente el tiempo no les da para trasladarse a las ciudades, porque se encuentran en siembra agrícola a destiempo (efecto de las sequías).
Ante esta nueva zancadilla del Órgano Electoral Plurinacional a la democracia, la pregunta es ¿qué intereses defiende esta institución? ¿Por qué nos engañaron con la supuesta infalibilidad del Padrón Biométrico? Nos dijeron que este Padrón eliminaría a los supuestos indios muertos que votaban por el Indio, pero no nos dijeron que también eliminaría a medio millón de indios vivos registrados y decididos a emitir su voto consciente. Estas hermanas y hermanos míos no fueron a ninguna cantina, ni chichería a registrar su huella digital, su fotografía y sus demás datos de identificación, ellos fueron a las oficinas instaladas por las cortes electorales. ¿Por qué se los quiere eliminar ahora? ¿Por miedo a esas encuestas que dan más de 2/3 de votos a favor al Presidente Indígena? ¿O porque a destiempo se dieron cuenta que los indios ahora ya no somos más domesticables o electarados como antes? ¿Cómo explica el Órgano Electoral Plurinacional su abierto apoyo a los candidatos promovidos desde los EEUU. como son Manfred Reyes y su cómplice, el detenido en la prisión por asesinatos a indígenas, Leopoldo Fernández, por quién en reiterados oportunidades exigió privilegios políticos?
Ante esta arremetida política y racista, tú no necesitas ser o identificarte como indígena para ruborizarte e indignarte. Sólo es cuestión de humanidad e instinto de sobrevivencia social en Bolivia. Esta exclusión racista está minando, aún más, los débiles nervios de la correlación social boliviana. Es tu deber y mi deber ineludible parar este racismo institucionalizado en nombre de la democracia.
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