Terremoto en Haití: rápida respuesta humanitaria, pero excesiva militarización de la ayuda
Por: Aida Sánchez/ CanalSolidario.org
Hablamos con Francisco Rey Marcos, codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria. Su primer balance ante la emergencia en Haití es positivo, aunque alerta de la excesiva militarización de la ayuda y de los peligros de la descoordinación y de ciertas prácticas de las ONG.
¿Cómo valoras la primera respuesta que
se está dando a la crisis de Haití?
La respuesta ha sido muy rápida, mucho más que en otros casos de desastres humanitarios, y eso es un punto muy positivo. La cercanía de Haití con países como Cuba o Estados Unidos y el hecho de que hubiera una fuerte presencia de la ONU y de ONG internacionales en el país también ha jugado a su favor.
Antes de 24 horas tras la emergencia se había conseguido movilizar recursos e incluso los primeros cooperantes internacionales llegaban a Puerto Príncipe hecho que, lamentablemente, no es habitual.
Sin embargo adviertes del peligro de repetir errores
del pasado en cuanto a coordinación en la acción humanitaria.
Sí. Las reacciones de algunos países y las declaraciones de
sus líderes, o la actitud de algunas ONG, nos hacen pensar que el patrón
de respuesta puede repetir errores que ya fueron analizados y evaluados tras
la gran respuesta humanitaria al tsunami asiático y otras grandes crisis,
y ponen de manifiesto las dificultades para aprender del sistema humanitario.
¿Qué errores se tendrían que
evitar en este caso?
La gran debilidad del propio Estado haitiano antes de la crisis y el caos
y las dificultades en la distribución como consecuencia del terremoto,
además de la falta de liderazgo y de orden, convierten al país
en un campo abonado para la descoordinación y las injerencias.
Uno de los primeros puntos preocupantes que detectamos es la excesiva militarización de la ayuda. En Haití, donde MINUSTAH tiene medios y mandato para trabajar en la asistencia tras el desastre, se deben potenciar esos medios y los medios civiles, tanto de organismos internacionales como de ONG. Pero lo primero que ha hecho Estados Unidos, por ejemplo, es enviar portaaviones militares, como si Haití fuera un barrio más de Nueva Orleans, cuando Haití es un Estado soberano. Sobrecargar el componente militar es un error como ya se valoró tras el tsunami asiático de 2004.
Es de vital importancia separar las funciones de los militares y la de los trabajadores humanitarios. Los militares pueden colaborar, por ejemplo, en las tareas de desescombro o con la maquinaria pesada que sólo ellos poseen, pero de las necesidades de la población, del reparto de subministros, etc., deben encargarse los actores humanitarios.
También es importante que no vuelven a despreciarse los medios locales. Se deben incorporar los medios locales desde el principio. Es evidente que en este caso son muy escasos y que Haití es un Estado muy frágil con una carencia enorme de recursos públicos para enfrentar una tragedia de esta magnitud. Pero si la ayuda internacional trabaja al margen del Estado, lo que hace es contribuir a fragilizar y deslegitimar aún más el débil Estado haitiano. Si no, cuando se va la ayuda humanitaria queda una gran dependencia y es muy complicado de manejar.
¿Cómo deberían coordinarse los
organismos internacionales ante una emergencia como ésta?
Una vez más volvemos a detectar que predominan las respuestas bilaterales
respecto del apoyo a los mecanismos multilaterales. Todos los líderes
dejan claro el apoyo de su país, pero no dicen nada de cómo
van a coordinarlo con la respuesta humanitaria global, con los mecanismos
de la ONU, etc. En este caso, además, se pone algún énfasis
en el papel de la Misión de Estabilización de la ONU (MINUSTAH)
ya presente en Haití, pero no se menciona el rol que debe cumplir la
Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) –también
con una presencia muy fuerte en un país tan proclive a los desastres-
y otras estructuras federativas como la Federación Internacional de
la Cruz Roja y Media Luna Roja, o las redes de ONG que aportan un valor añadido.
¿Qué papel debería adoptar la
Unión Europea?
También dentro de la Unión Europea debe haber una gran coordinación
y España, como presidenta en estos momentos, deber liderar la acción.
Para este lunes se ha fijado una reunión de coordinación de
los 27 Estados miembros para evitar que cada uno hago lo que sea, como ya
está pasando. Ayer Sarkozy, por ejemplo, anunciaba acciones por su
cuenta, que pueden ser eficaces o no, pero que al hacerlo sin coordinarse
con los demás países añaden ruido y confusión
a la acción humanitaria.
Y en cuanto a las ONG, ¿cómo deben coordinarse
para trabajar eficazmente en Haití?
Las ONG deben mantener su independencia pero siempre deben incorporarse a
la respuesta global y coordinarse con los mecanismos de la ONU. Debe haber
una coordinación desde el inicio, ya desde el propio análisis
de las necesidades de la población.
En estos momentos, ¿es más eficaz donar
fondos a ONG que ya tienen proyectos en el terreno?
Totalmente. En Haití trabajan numerosas ONG nacionales e internacionales
sobre las que habría que basar la respuesta y evitar , lo que llamamos
el “paracaidismo” humanitario de organizaciones que sin presencia
previa en el terreno quieran colaborar y puedan complicar las cosas todavía
más.
Además, si los medios no están previamente en el país o llegan en 24-36 horas, son inútiles y, pese a la gran visibilidad que tienen y a lo “queridos” que son por muchos donantes y algunas ONG con poca experiencia, su eficacia es muy baja.
Por supuesto que nadie tiene el monopolio de la solidaridad y que toda ayuda humanitaria es bien recibida. Pero las peticiones de donaciones que hacen ONG sin proyectos en Haití y sin experiencia en ayuda humanitaria, aunque vengan desde un exceso de buena voluntad, son muy cuestionables y criticables, incluso se pueden considerar poco éticas e inmorales.
En otras ocasiones ya se han dado casos de ONG oportunistas que pedían fondos sin tener experiencia, por ejemplo en el caso de Irak, y lo único que consiguieron es hacer cosas a medias y en muchas ocasiones dificultar el trabajo a los actores humanitarios.
¿La AECID, la CONGDE o algún otro organismo
cuentan con algún mecanismo de regulación o hacen algo al respecto?
No. Existe un código ético de la CONGDE que debería orientar
a las entidades para que esto no pasara. Pero en todas las catástrofes
suelen surgir prácticas que nadie regula. De toda maneras, debería
ser la propia ética de cada ONG la que regulara esto y lo deseable
y honesto sería que las que no tienen experiencia o recursos para hacer
ayuda humanitaria se sumaran a las campañas de peticiones de fondo
para las que sí la tienen. Pedir fondos de emergencia para abrir una
delegación nueva en el país y empezar proyectos de cero no es
coherente.
El grupo de acción humanitaria de la CONGE debería orientar y coordinar de forma más clara y coherente en este sentido.
¿Todas las ONG que recaudan fondos de emergencia
hacen ayuda humanitaria? ¿Algunas recaudan fondos para emergencia que
dedican a proyectos de desarrollo?, ¿dónde está la barrera?
Siempre es complicado. En principio, los fondos que se piden para emergencias
son para satisfacer las necesidades ligadas con la vida (alimentos, cobijo,
higiene…), pero es imposible gastarlos en unas pocas semanas. No son
posibles de canalizar tan rápidamente, así que duran años.
Pero esto no es negativo. Está claro que las tareas de rescate deben
comenzar cuanto antes y que para ello se necesitan medios muy especializados.
Pero también es cierto que se desconoce que los problemas fundamentales
para salvar las vidas de las personas que han logrado sobrevivir al primer
impacto del desastre, y los problemas humanitarios más importantes,
comienzan cuando hay que proveer alojamiento, alimento, agua, etc, en definitiva
cubrir las necesidades básicas, durante meses o años tras la
emergencia. Y también cuando los medios de comunicación han
desaparecido. Esos fondos pueden servir para llevar a cabo una rehabilitación
que combata las causas profundas de vulnerabilidad que agravan el desastre
y que no sea una vuelta a una “normalidad” de miseria y exclusión.
El terremoto que ha devastado Haití es una de las catástrofes
más graves de la última década y va a requerir de un
esfuerzo sostenido de numerosas instituciones durante mucho tiempo, se habla
de un mínimo de entre 3 y 5 años.
¿Qué otras maneras de pasar a la acción
tienen las ONG más allá del envío de ayuda humanitaria?
¿Es eficaz que algunas se pongan desde el primer momento a realizar
orto tipo de acciones como por ejemplo incidencia?
Por supuesto. Es eficaz y es fundamental. Haití es un país que
no le ha interesado a nadie. Hubo militares españoles en Haití
dentro de las fuerzas de paz de la ONU y España los retiró para
enviarlos a Afganistán. Haití siempre ha quedado fuera de todos
los circuitos de solidaridad y sólo aparece en los medios de comunicación
cuando sufre un desastre.
Por eso es importante que las ONG y con ellas la ciudadanía
presione, por ejemplo, para que el Fondo Monetario Internacional cambie sus
políticas respecto al país o para fomentar sus instituciones
locales. La sociedad activa puede ser activa yendo más allá
del asistencialismo. Es fundamental, por ejemplo, la labor de sensibilización
de las ONG para que conozcamos que ésta no es la primera crisis que
vive Haití, para que sepamos que es un país que ha vivido varias
dictaduraso o que sufre una severa deforestación.
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