
Bolivia
La otra emigración: el exilio político
“Chile nunca consideró que yo
era asilado político, aunque personalidades del nivel de Salvador Allende
sabían de mi condición. Estuve desde 1967 hasta 1975 fuera de
Bolivia. No tenía documento propio, no tenía pasaporte. Regresé
a Bolivia clandestinamente, con documentos falsos. Pocos meses después
caí preso, salí de prisión en 1978; volví a salir
del país en 1980, a México, y regresé en 1984.
Tengo una hija que salió de Bolivia a los siete años y de Chile
con 13 años. Estuvo en Cuba, se casó y tuvo un hijo, y se fue
a Argelia por dos años. Se fue a España por otros cinco años
y ha vuelto a Chile.
Me considero ciudadano del mundo, para eso tengo que tocar tierra, no puedo
ser ciudadano del mundo en el aire como mi hija. Perdí la vida con
mis hijos mayores, tengo un nieto de 29 años al que vi dos veces en
mi vida. Perdí cinco bibliotecas y todas esas pérdidas no terminan
cuando finaliza el exilio, se quedan en lo profundo”.
Tuve temor a regresar
“Fui exiliado en Chile durante la dictadura de (Hugo) Banzer, así
como cientos de bolivianos. Gobernaba ese país (Salvador) Allende con
la Unidad Popular. Se trataba de un Gobierno antiimperialista. Nos concentramos
no sólo bolivianos, sino gente de diferentes países latinoamericanos,
principalmente de Argentina, Brasil, Uruguay, Bolivia y Perú”,
recuerda Remberto Cárdenas, ex militante de la Juventud Comunista y
actual ejecutivo de la Confederación de Trabajadores de la Prensa de
Bolivia.
“No me acuerdo que hayan devuelto a un solo asilado político
desde Chile. Allí fuimos asilados y en varios casos ayudados para conseguir
trabajo. Otros estudiaron, trabajaron en medios de comunicación, universidades...
Los profesionales fueron ubicados en empresas del Estado o privadas y en organismos
internacionales.
Salí solo del país. En ese tiempo era soltero, todavía
no acababa mis estudios de la carrera de Derecho, cursaba el quinto año,
cuando se produjo el golpe de Banzer y mi exilio.
Viví solo. Trabajé todo el tiempo que estuve exiliado. Al mes
de mi llegada a Chile conseguí trabajo. Fue un pequeño privilegio
que no tuvieron otros de mis similares.
Tuve temor al regresar a Bolivia, pero volví a la resistencia. Me ayudaron
a entender los chilenos que el exilio es una residencia temporal”.
laprensa.com.bo
“Las pérdidas no terminan cuando finaliza el exilio”
“He salido de Bolivia, por primera vez, como prófugo político
en 1967, llegué a Chile por mi cuenta y en ese entonces tuve que buscar
trabajo y alojamiento por mi cuenta”, cuenta el ahora senador por el
Movimiento Al Socialismo (MAS) Antonio Peredo Leigue.
| Voz-Latina.com | |||||||||||
| pagina de inicio | |||||||||||
![]() |
|||||||||||
|
|||||||||||