Elecciones en Latinoamérica, debate sí debate no
Rosmery Castro Quisbert - Madrid
“Debates televisivos y su impacto electoral en América Latina” fue el tema de discusión en la Casa de América, en Madrid, el pasado 30 octubre luego de que Lula ganara las elecciones en Brasil, a pesar de la silla vacía. El evento contó con entendidos a favor y otros no tan partidarios que manifiestan que el debate sólo sirve para gente indecisa y que la televisión no hay que utilizarla sólo en campañas electorales sino en toda la temporada. Participaron como exponentes los españoles Luis Arroyo, director de Gabinete del Secretario de estado de Comunicación de España; Jesús Monroy, especialista en comunicación empresarial y política; Daniel Ureña, socio director de Mas Consulting Group, Licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra.
“Sin debate Kenedy no habría
ganado las elecciones “,“Toledo perdió los debates frente
a Alan García pero luego ganó las elecciones, “los debates
tienen similitud con un proceso de selección laboral”, “formato
del debate se hace aburrido”, “¿Qué habría
ocurrido con Aznar si habría aceptado debate en 1996?”, “¿habrían
ganado Kenedy y Reagan sin debate?”, “¿Qué habría
pasado con Lula de no aceptar los cuatro debates con su contrincante?”,
“¿favorece el debate a la democracia?”, algunas de las
cuestiones planteadas por los exponentes.
“Los debates son los programas más vistos de la historia”
Según el director de Gabinete del Secretario de Estado de Comunicación, Luis Arroyo, las presidenciales por televisión son los espectáculos que recaban mayor atención de los espectadores y se encuentran entre los programas objetivos más vistos de la historia de la televisión porque son vistos sin cortes y sin selección, por ello aproximadamente el 80 por ciento de los estadounidenses habría visto aquel famosísimo primer debate entre Nixon y Kenedy, en 1960, y desde entonces en ese país los debates presidenciales habrían quedado institucionalizados y en ocasiones superan los 100 millones de espectadores, audiencias sólo alcanzadas por algún acontecimiento deportivo, como la super bowl.
Con relación a las primeras décadas las audiencias de los debates televisivos estarían más fragmentadas por la multiplicación de canales y otros factores, pero que incluso así el primero de los últimos cuatro debates entre Lula-Alckmin habría sido visto por algo más de 1 millón de hogares, 30 millones de personas. “Se dijo que era poco -aproximadamente un 10 por ciento del electorado- aunque depende de cuánto es poco si tenemos en cuenta que allí hubo además otros cuatro debates entre los dos candidatos después de la primera vuelta, todo el mundo se entera a través del filtro de los medios de comunicación de lo que pasó en el debate de Brasil, el famoso sillón vacío. Si tenemos en cuenta todos estos elementos y todos estos ritos políticos en estas competiciones ya en los debates Color de Melo - Lula tuvieron una audiencia de unos 80 millones de brasileños, en Chile el debate de Lagos fue seguido por 1 millón y medio de ciudadanos sobre un censo de menos de 8 millones, los dos únicos debates presidenciales que hubieron en España Aznar- González en el 93 tuvieron un extraordinario interés público con audiencias que se han fijado en más de 35 millones el primero y 10 millones y medio el segundo; en Costa Rica el debate entre Pacheco -Ayala tuvo una audiencia del 50 por ciento, muy notables” expone Arroyo.
Debates según los académicos
Arroyo señala que el hecho de que los debates presidenciales sean acontecimiento con mucha expectación no implica necesariamente que ejerzan una influencia decisiva en el electorado y que de hecho quienes se ponen a estudiar sobre el asunto desde la Universidad señalan que los resultados de las elecciones son con frecuencia aparentemente contradictorios y rara vez convincentes, bajo su punto de vista la contradicción es virtual porque depende de dónde se pone el umbral, qué es lo que se espera del debate y qué es lo que se considera efecto y en esto los candidatos y sus equipos pueden no coincidir necesariamente y de hecho no suelen coincidir con los académicos. Según el estudio de uno de esos académicos toda la investigación apuntaría en una dirección: los debates no han llevado directa e inmediatamente a un número significativo de cambios en la intención de voto, pero que sin los debates televisados de los 60 y los 80 ni Kenedy ni Reagan habrían sido elegidos presidentes de USA.
“Por lo tanto a quienes dicen que los debates no son importantes quizá
les venga bien pensar que habría sido si Lula no habría aceptado
los 4 debates con Alckmin o en sentido contrario que habría ocurrido
con Aznar si hubiera aceptado debatir con González en 1996”,
afirma Arroyo.
Cómo y cuándo debatir
Circunstancias en las que se debe debatir, según el exponente:
- Si tu distancia por arriba por abajo es reducida, eso explica que tanto Aznar y González quisieran debatir en el 93 pero que Aznar se negara a hacerlo en el 1996 y en el 2000, los dos últimos casos confirmaron que lo situaban muy por delante del PSOE, González lo dijo muy claro en el 96, “nos ha faltado un mes de campaña o un debate”
-“Si eres su contrario no debatirás si eres favorito claro y puedes perder el debate”. En el 94 hubo un debate entre Cardozo y Pissola en Brasil, perdió Cardozo y no quiso más debates y aún así ganó las elecciones. Evo Morales no quiso debatir con Tuto Quiroga en el 2000 hasta que no le pidiera perdón por haberle llamado “narcotraficante”, cosa que Quiroga evidentemente no lo hizo.
-Para debatir tienes que estar seguro de que ganarás las elecciones, en España Rajoy se negó a debatir en 2004 porque partía con mayoría pero luego perdió y reconoció que fue un error, algo parecido le pasó a Pastrana en el 98.
-Pedirás debates si estás muy por debajo y quizá te hagan caso. Como Fox en los primeros debates del 2000, inicialmente su contrincante le sacaba algunos puntos pero Fox le ganó los debates y luego las elecciones.
-Evitarás la silla vacía o la promoverás. Una cosa es que no haya debate y otra distinta que tu sitio quede vacío a vista del público.
-No te rendirás por perder el debate. Bush perdió debates con Kerry pero ganó las elecciones, González perdió el primero pero gano el segundo y ganó las elecciones, Lula ganó a la cuarta después de perder muchos debates en el panorama de su historia política como en el 89; Toledo perdió frente a Alan García los debates pero ganó las elecciones.
-Te encargarás de bajar las expectativas sobre tu actuación, incluso elevarás las expectativas del adversario; Bachelet era la previsible perdedora frente a Piñera pero ganó.
-Si quieres debate serás capaz de ponerte de acuerdo en las condiciones
y cuando no quieras debatir te enredarás en las condiciones del debate.
En Ecuador en 2002 Noboa pidió debatir con asesores y le dijo a su
opositor Gutiérrez “en este debate desafío a Gutiérrez
a que traiga a sus asesores, a la manga de corruptos, para que Ecuador les
conozca”, por su parte Gutiérrez dijo que quería el debate
por la mañana porque por la tarde se dedicaba a la campaña electoral.
En Argentina siguen poniendo excusas. En el caso de Brasil es para tener en
cuenta el nuevo formato de debate que se presentó, a medio camino entre
el reality show y el debate político.
-Calentarás el ambiente antes del debate y también después. Lula antes de su primer debate expulsó a 5 miembros de su equipo acusados de corrupción.
-En los buenos debates hay un golpe de efecto fuerte que mostrarás.
-No te engañes: “O con Bush o con Castro”
Fórmulas prefabricadas para los debates
“El debate favorece la democracia, tiene similitud con un proceso de selección laboral como un capítulo más dentro de la campaña electoral” afirma otro de los expositores, Daniel Ureña, quien también pone como ejemplo a Estados Unidos donde sus candidatos presidenciales sacarían mejor tajada a los debates gracias al buen manejo de fórmulas y manuales prefabricados, como la fórmula del 3x3=1 y el 7X1=0, la primera sería algo así como si un candidato tiene 3 ideas y es capaz de retenerlo 3 veces una va a calar en su audiencia. Otra de esas fórmulas es R=20%p80%m, cuya traducción literal sería “comunique un lenguaje global y repítalo en cada propuesta”.
“Los debates sirven para gente indecisa”
Sin embargo según Jesús Monroy, especialista en Comunicación Empresarial y Política, “no hay que tener tanto maquillaje para un debate de televisión sino más bien muy buena salud”.
Dice que Habría que pensar en la cantidad de gente brillante que se electrocuta por intentar ser grandilocuente, que en el caso de Latinoamérica la televisión es un medio poderoso en el sentido de que puede llegar a mucha gente analfabeta pero si uno habla en la televisión y no se acomoda a ese público amplio no sirve de nada este medio, “los debates sirven para gente indecisa, cuídate de la televisión que sirve para perder muchas veces”.
La exposición de Monroy se resumiría en :
-La televisión es un medio poderoso que llega a gente analfabeta pero que no hay que utilizarla sólo en campañas electorales sino en toda la temporada.
-Formato del debate se hace aburrido.
- El papel de periodistas en el debate es importante, sus preguntas son realmente atractivas.
- Las descalificaciones no sirven.
- Ir a la segmentación y hacer debates para diferentes colectivos sociales, niños, jóvenes, adultos,etc.
-“Los calentamientos de boca son terribles”.
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