"Soy hijo de un republicano azañesco, de los que pensaban que la cultura iba a cambiar el país"
Parlamentario español: José
Antonio Labordeta
M. Brezo / Julio Castro –LaRepública.es
Es Parlamentario, cantautor, poeta, escritor. Fue profesor de instituto, luchador contra el franquismo, caminante de muchos caminos. Sigue siendo agradable, irónico, comprometido, y tiene las ideas muy claras. Modesto, y en general, una persona entrañable. Con una vida intensa, pero llana, unida al pueblo, a su Aragón querido, José Antonio Labordeta derrocha buen humor y vitalidad, aunque confiesa que no repite como candidato. Cuando habla de su etapa de parlamentario no se corta, declara que en este país tenemos un partido en la oposición de extrema derecha, también de moderados, aunque menos, destaca la figura de Zapatero, de quien dice es tan atrevido que la vieja guardia de su propio partido en el Parlamento se escandaliza de sus atrevimientos. De su vida como cantautor sorprenden sus inicios, cantaba rancheras. Después vendría estar con los grandes, Raimon, Paco Ibáñez, etc. Ama Aragón pero también nos ha enseñado a amar el resto de la geografía española a través de Un país en la mochila. Dice que ahora le deprime viajar, probablemente echa de menos la tranquilidad de quien ya ha dado mucho. Habrá un día en que todos al levantar la vista veremos una tierra que ponga libertad, Aragón, polvo, niebla, viento, y sol. Canta compañero canta que aquí hay mucho que cantar…
¿Qué le parece la postura del Partido Popular diciendo
cosas como que rompe las relaciones con el Gobierno?
Las cosas resultan un poco ridículas porque las relaciones las rompen
los Estados que tienen autoridad y autonomía para hacerlo, pero, en
principio, un partido político no puede romper las relaciones con el
Gobierno, eso significa que están decididos a no cobrar, por ejemplo.
Hay un problema de fondo. En España no hay un partido de extrema derecha,
en Europa sí. En nuestro país no los hay porque la extrema derecha
está en el Partido Popular. Lo raro es pensar que dentro del PP hay
gente moderada, que la hay, pero están empujados por esta extrema derecha
que es la que los controla.
El señor Zaplana, y el señor Acebes, están conduciendo
a Rajoy, que parecía moderado, a un barranco, aun callejón sin
salida. Primero, ondeando las banderas anticatalanas, ahora utilizando a las
víctimas del terrorismo. Pero si hay un personaje peligroso en estos
momentos, ese es el señor Alcaraz, yo si fuera juez, lo metería
en la cárcel. Está haciendo unas declaraciones totalmente extemporáneas.
Alcaraz y Acebes representa la extrema derecha en este país.
¿Esta forma de enfocar las cosas del PP es peligrosa?
No, porque si sales a la calle no te encuentras esa radicalidad, cada uno
va al trabajo, la vida es complicada y la gente no tiene ganas de meterse
en líos. Luego existen una serie de medios de comunicación como
la COPE, El Mundo, La Razón, que tratan de demostrar que lo que dice
el PP es verdad, que existe esa radicalidad. Al final, algunos ciudadanos
empiezan a creérselo. Y en un determinado momento de crisis económica
esta situación de crispación no se podría aguantar.
¿Se puede hablar de inmadurez democrática por no aceptar
que han perdido las elecciones?
En el Partido Popular lo que pasa es que mandan gentes que no son demócratas.
Están tratando de romper el juego democrático y eso es muy peligroso.
No es normal, no es democrático, porque el Partido Popular, que no
votó la Constitución, es un partido muy raro. Un partido que
está hecho por gente de la extrema derecha, y gente moderada, en minoría.
¿Le gusta más esta etapa de Zapatero que la época
Aznar. En qué han cambiado las cosas?
Han cambiado bastante. Para empezar, ahora se hace política en el Parlamento,
en la época Aznar no se hacía política, se ejercía
el autoritarismo. Yo a las seis de la tarde cerraba el despacho y me iba.
Pensaba:¡hombre nos podían mandar el sueldo a casa, así
evitaríamos los gastos de viaje”. La etapa de Aznar era de un
autoritarismo tremendo, de falta de sentido democrático. Hubo situaciones
muy complicadas, una de ellas fue durante un debate sobre el Estado de la
Nación, cuando contestó a todos los diputados y tenía
que responderme a mí dijo: “y al señor Labordeta ni le
contesto”. Se permitía el lujo de decirlo y hacerlo. Esa era
la democracia que él entendía. Y así en todo. Aznar tiene
un gran resentimiento y detrás de Aznar está la FAES. Estamos
sufriendo el resentimiento de un tío con complejo de inferioridad.
Habría que analizarlo desde un punto de vista psiquiátrico.
Con Zapatero se hace política. La Chunta Aragonesista es un partido
que tiene capacidad de opinar, incluso a veces también de decidir,
cuando las fuerzas están muy igualadas, y las votaciones también.
Eso es agotador. Entro a las 9 de la mañana y salgo a las 11 de la
noche. Se hace política, antes era nada más que política
contestaría.
Estamos en un momento histórico ¿qué piensa del proceso
de paz en el País Vasco?
La propia gente de ETA se ha dado cuenta que hay que volver a la actitud política,
tras los atentados del 11S y 11M, un atentado de pistola es algo que no tiene
sentido. Es complicado porque ETA es un grupo terroristas que tiene una parte
en la clandestinidad y otra parte viviendo en el exilio. Ahora, estamos asistiendo
a dos cosas. Por un lado, las concesiones que Batasuna está haciendo.
Por otro, la aproximación del Partido Socialista Vasco a ésta.
¡Porque para dialogar hay que hablar con alguien¡ Cuando se legalizó
el PCE se habló con Carrillo, y entonces, era un demonio con cola y
dos cuernos¡ Es imprescindible hablar con Otegui porque si no, no se
sabe qué quieren ETA y Batasuna. Es necesario hacer lo que decía
Paxti López: “atraerlos a la legalidad para que renieguen de
la violencia”. Y para todo eso, hay que sentarse en una mesa. El problema
fundamental del PP es que están histéricos. Que el proceso de
paz pueda salirle bien al Gobierno, al PSOE, y en el fondo, a los españoles,
les viene mal.
La guerra de Irak continua, ¿cómo ve el futuro de la ocupación?
Zapatero dijo una cosa importante: “Blair y Bush han pedido perdón
por la equivocación”. Aquí el señor Aznar no ha
pedido perdón, algunos diputados que nos juraron y perjuraron que había
armas de destrucción masiva, son ahora portavoces de exterior del PP,
y tan poco han pedido perdón. Deberían hacerlo. Irak es un desastre.
Toda la mierda que había la han resurgido. Va a acabar en una guerra
civil entre chiítas y sunitas. Eso es destrozar un país. Tenían
una dictadura pero por lo menos había una organización. Nadie
estamos de acuerdo con las dictaduras, y la prueba es que hemos luchado muchos
años contra la de Franco. Ahora parece que se trata de hacer el fantasma:
“Hemos derrocado al dictador para dar libertad a un pueblo”. Y
estamos viendo que es un desastre. Estados Unidos se ha metido en un enjambre
y no sabe cómo salir. “El petróleo sube”, dijo la
Ministra de Asuntos Exteriores, y yo le pregunté: ¿A cuánto
va a costar la sangre? Esa misma pregunta se puede seguir planteando.
¿Qué va a pasar con el trasvase del Ebro?
El trasvase es una cosa antigua. Ya está pasada. No hay agua suficiente
para regar los campos aragoneses y catalanes, y en Navarra lo mismo. Y cuando
hablamos del Ebro tenemos que hablar de la Confederación Hidrográfica
del Ebro, son los pantanos, riegos, canales. Hablar en estos momentos del
trasvase del Ebro es absurdo. No se hace para solucionar el problema de la
agricultura valenciana o murciana, se hace, fundamentalmente, para solucionar
el problema de la locura urbanística que se está produciendo
en todas estas zonas, de las grandes urbanizaciones, cargándose el
Mar Menor. Claro, los turistas se bañan, se duchan, tienen su piscina
particular... Todo eso hay que regarlo, y en Murcia hay una zona costera con
desaladoras pero ellos. Están metiendo las urbanizaciones en el interior,
en una tierra que es absolutamente polvo, no es arena, es polvo. Allí
necesitan llevar agua. Es un desastre. Invito a la gente a que vaya a ver
hoy como está el Ebro. No tiene agua. He visto a los piragüitas
bajarse para empujar la canoa en mitad del río. No hay agua.
El precio que ha pagado Aragón con los pantanos y tantos pueblos
abandonados es muy alto. ¿Cómo lo vive usted?
Aragón ha pagado un precio muy alto por todos esos pantanos. Para regar
la agricultura de Cataluña. La provincia de Huesca es la provincia
de España que cuenta con más pueblos abandonados. Pueblos que
fueron obligados a ser abandonados para no colmatar los pantanos que se hicieron.
Hay algunos valles como el valle de la Garcipollera donde obligaron a todos
sus habitantes a marcharse porque su agricultura podía colmatar el
pantano de Yesa. Gentes que tenían su vida hecha en unos pueblos preciosos,
muy resguardaos del viento del norte.
El problema de Aragón es que tenemos muchas hectáreas sin regar
y nosotros estamos porque no se haga. No vamos a regar por regar. Existen
zonas que tienen el sueño de ser inundadas y hay canales que se están
haciendo, y esas sí queremos que se rieguen, pero no aumentar el nivel
de terrenos porque eso significaría matar el Ebro, y el Ebro no da
más de sí. Además, el Delta hay que cuidarlo también
con el agua que llega. Algunos ya anticipan que la próxima guerra va
a ser por el agua. Hace años Mario Gaviria decía que de las
dos riquezas futuras de España iban a ser espacio y agua, porque efectivamente,
ahora se está ocupando ese espacio de la costa, pero el día
que ese espacio de la costa este lleno la gente se va a marchar de nuevo al
interior. Tener espacio va a ser muy importante.
¿Teruel ya existe?
No existe todavía. Teruel tiene un problema muy complicado. Por un
lado, se encuentra lo que llaman el bajo Aragón que es la zona de Alcañiz,
Calaceite, la salida natural del valle del Ebro por la parte de Tarragona,
con una agricultura rica. Después la zona de Escatrón, una zona
paralela al Ebro por el sur, y después, el interior de Teruel, lo que
llaman la Sierra, la Sierra de Albarracín , del Maestrazgo. Es complicado.
¿Y cuál es la solución? Yo digo, en broma y los turolenses
se enfadan mucho, que la solución es el turismo valenciano. No hay
otra salida. Industrializar, llevar agricultura a zonas tan duras es casi
imposible. Allí se ha sobrevivido al hambre. Eran sitios muy duros,
con un clima duro y la gente vivía porque las necesidades eran muy
pequeñas pero cuando han empezado a tener otras necesidades se han
tenido que marchar, como pasa en la España interior, y habría
que buscar una salida. Teruel sigue sin existir.
¿Usted es republicano o monárquico?
Republicano. Soy hijo de un republicano azañesco, de los que pensaban
que la cultura iba a cambiar el país. Y se encontró con el disgusto
de la Guerra Civil, fueron los que más sufrieron, porque socialistas
y comunistas tenían una mirada revolucionaria o la CNT que pensaban
que estaba haciendo la revolución del 36. Soy partidario de la República
porque aunque te puede tocar un Aznar de presidente, también te puede
tocar un Zapatero. Ahora mismo hemos tenido la relativa suerte de tener un
personaje como Juan Carlos, que no se ha metido en política, él
sabe que no puede tocar mucho los cojones a los españoles. Pero ahora
viene el Felipe, y no sabemos cómo va a ser, o la Leticia y la Leonor.
Todos los países europeos a los que se mira son tradicionalmente republicanos
como Francia o Italia.
¿La Constitución española se ha quedado obsoleta?
Sí. Hay que pensar cuándo se hace la Constitución. En
el año 78 acabamos de salir del franquismo, el Ejército está
intentando dar golpes de estado, la ultraderecha está saltando por
todos los sitios. En esa situación los constituyentes están
atacados por lo que hay que hacer ahora es cambiar la Constitución
en los términos que se ha aceptado ahora. No sólo los matrimonios
gays, se han aceptado muchas cosas con las que en esos años habríamos
tenido tiros. Hay que cambiar la Constitución porque salió constreñida,
es necesario darle vida. Esta España no tiene nada que ver con la España
del 78, no olvidemos que las mayores represalias se hicieron en los años
76, 77 y hubo mucha violencia fascista.
¿Qué espera de la Ley de la Memoria Histórica?
Vamos a ver qué sale, porque el PSOE es muy cicatero, muy timorato.
Creo que el valor que le ha echado Zapatero a muchas cosas no son típicas
del PSOE, si Felipe hubiera gobernado en lugar de Suárez no se habría
legalizado el Partido Comunista, estoy convencido porque el PSOE tiene muchos
más miedos que los que tenía Suárez. Sin embargo, Zapatero
ha hecho cosas que me han sorprendido, le ha echado un valor tremendo, es
más, la vieja guardia del PSOE anda diciendo por los pasillos del Congreso
de los Diputados que a dónde va, está loco, con el Estatut,
con la legalización de los matrimonios gays. Todas estas cosas les
ponen muy nerviosos. Y veo a Zapatero muy fuerte. Su apoyo es Maria Teresa
Fernández de la Vega, es su ‘hombre de confianza’. Es una
mujer con mucho valor.
¿Cómo llegó a ser cantautor?
Por casualidad. Estuve de profesor en Francia en los años más
álgidos de la guerra de Argelia. Vivía en un pueblo cerca de
Marsella donde actuaban los mayores cantautores del momento Brassens, Brel,
etc., y eso me fascinó. Recuerdo que la primera canción que
escribí era la de un muchacho iba por el metro, porque lo que a mí
se me daba bien era cantar rancheras, Cucurrucucú Paloma y todo eso.
Ya en Teruel de profesor llegó también por allí José
Sánchez Sinesterra, el autor de Ay Carmela y me trajo unos discos de
Raimon, de Paco Ibáñez. Empecé a cantar canciones rudimentarias,
con solamente dos acordes, sobre lo que yo veía por aquella tierra,
las arcillas, los leñeros, la gente que se marchaba. Intenté
hacer una canción muy brasseniana como es Réquiem por un pequeño
burgués, tenía 33 años. Un día vi un anuncio en
Cuadernos para el Diálogo, de EDUMSA, en el que pedían maquetas
para grabar un disco y entonces mandé una. Les gustó y vine
a Madrid en octubre del 68 a grabar un disco con cuatro canciones, y en enero
del 69 lo retiró la censura. Yo pensaba que ahí se acaba mi
carrera musical pero de pronto descubrí que podía seguir haciendo
canciones Un día mandé a una editorial catalana una casete con
20 canciones, entonces cantaba en directo, y grabe el disco. Y hasta hoy que
ya son 15 discos.
Muchas de esas canciones se han convertido en un hito.
Cuando las escribes no piensas que se van a convertir en un hito. Lo haces
porque te apetece, porque sentimentalmente quieres contar eso. No sé
el Canto a La Libertad, La Albada, el Somos, son canciones que la gente las
canta, están muy unidas a lo rural. Hay una etapa muy rural, es cuando
vivó en Teruel, paso muchas temporadas en Belchite. Canto al problema
de la emigración, la gente se va. La historia cambia. Ahora he hecho
una canción hablando de la nueva emigración, vivo en un barrio
donde llegan los autobuses que traen a los emigrantes, y en empiezo cantando
una vieja canción: “Si en algún camino encuentras gentes
con la casa acuestas no les hables de su tierra que te miraran con rabia”,
y a continuación empiezo con la nueva letra que habla de la muchacha
rumana, la madre nigeriana.
¿Banderas Rotas es un canto a la desilusión?
Sí. Son dos cosas, Banderas Rotas es una llamada de atención
a una situación que se estaba empezando a dar en esos momentos. Además,
me acuerdo que la canté a finales del 2000, delante de Imanol, que
me pidió esa canción para cantarla él. Es una llamada
de atención hacia lo que pasaba, un periodo de banderas rotas.
De sus actuaciones en directo en tiempos de la transición,
¿hay algún recuerdo que se le haya quedado especialmente grabado?
Hay una anécdota que me emocionó mucho. Recuerdo en un concierto
homenaje a Dolores Ibarruri en Palacio de Deporte de Madrid. Aquel día
fue tremendo, en un momento del concierto me di cuenta que Dolores Ibarruri
también tarareaba las letras junto al canto del público. Se
me quedó la garganta seca. Otra anécdota que recuerdo fue el
concierto de los Pueblos Ibéricos en la de Universidad Autónoma
de Madrid, se hizo en momentos duros de la historia de este país. Y
otros en Aragón, por ejemplo, me han enviado un cartel de las fiestas
de un pueblecito perdido de la sierra de Teruel del año 75. Dice habrá
un festival de jotas con la ronda de Aliaga y la Riverica del Jiloca, al día
siguiente canto yo y, luego, ganado vacuno…Este lugar lo recuerdo con
mucho cariño, porque volví a cantar otra vez en las fiestas
del 76, 77, 78 y he vuelto muchas veces más. Este año me han
invitado también pero estoy un poco depre para viajar.
¿Ha viajado mucho con el país en la mochila?
Me he recorrido todo el país, he estado en Canarias dos veces, Baleares,
Galicia, en toda la geografía española. Es una experiencia estupenda
pero durísima porque tenías que convencer a una persona para
que hablase ante la cámara sin que tuviese en cuenta al señor
de atrás, al otro iluminando, en fin…Pero, no sé por qué
conseguía que hablasen conmigo solo, y eso es lo que da sensación
de naturalidad en la grabación, una conversación del paisano
y yo solos.
Mucha gente se inició en el senderismo
con esta serie de TVE.
Sí. Iniciamos el rodaje en el 90 y se emitió cuatro años
después, es cuando mucha gente se inicia en el senderismo en este país.
Hay gente que se ha cogido el libro y se han ido a las Encartaciones, al Delta
del Ebro. Me han parado por la calle y me han dicho este verano nos hemos
ido la mujer y los chicos a tal sitio… Estoy contento con esta serie
porque dejo algo en la vida, además es bonito. Con la música
pasa algo parecido. El otro día fui a un programa de radio, y uno de
los contertulios me dijo: “¿no vendrás a cantar?, le dije
que no, iba a hablar, y me respondió: “es que mi padre sólo
tenía una casete, era tuya, y nos llevaba y nos traía de Benidorm
todos los veranos con la misma cinta, o sea, que te odiamos toda la familia”.
Cuenta con una veintena de libros publicados. ¿Es más
poeta que escritor?
Como soy vago, soy más poeta que escritor. No es tan fácil ponerse
ante un folio en blanco y llenarlo. Me da pavor, aunque es más difícil
escribir poemas que literatura. Es un oficio raro, se empieza de chiquillo
y, pedantemente, quieres mostrar al mundo como sientes el amor, la vida. Pero
también es duro. Hay que escribir todos los días y cuando dejas
de escribir dejas de ser poeta. Antes escribía un poema diario, y al
final del año tenía poemas suficientes para publicar un libro.
Ahora, con la política no escribo poemas, el Congreso no inspira. Publiqué
el año pasado Cuentos de San Cayetano, que va por la tercera edición.
Y ahora estoy escribiendo un libro que se desarrolla en Belchite. Tiene que
ver con mi padre que era cura, se salió dos meses antes para casarse.
Pero como soy muy vago tardará en publicarse unos ocho o diez años
y no creo que viva para verlo.
Acaba de salir un libro de su hermano Miguel Labordeta, ¿cómo
influyó Miguel en usted?
Miguel es un poeta redondo, crea un mundo, es lo que hacen los grandes poetas,
su mundo. Yo soy solamente un versificador. Hay una influencia muy fuerte
de Miguel porque él tenia una biblioteca importante en casa, me prestaba
libros y, aunque nunca señalaba los poemas, te indicaba por dónde
debías ir. Nunca me corrigió un poema pero tenía la habilidad
de marcarme. Entre su poesía y la mía hay mucha diferencia,
la misma que entre un buen y un mal poeta.
Durante la guerra contra Iraq, leyó un poema de su hermano
en el Congreso y se lo dedicó a Aznar ¿cómo fue la situación?
Aznar no es tonto, entiende las cosas. Fue un momento duro cuando le dije:
“como sé que a usted le gusta la poesía le voy a leer
un poema de una gran poeta español”. “Dejad tranquilo a
ese niño que duerme en su cuna….” Se creó una gran
tensión.
Sacar las tropas de Iraq fue un paso atrás…
Creo que España se dignificó, nos dignificó a todos.
Tras estas dos legislaturas como diputado de la CHA, ¿piensa repetir
cargo?
No. Estoy muy cansado y hay mañanas que me cuesta levantarme para venir
al Congreso. Seguiré en política porque si eres ciudadano hay
que seguir en política, bien de una manera, bien de otra, lo que no
puedes es decir me voy a ir a una isla desierta. Estaré en Zaragoza
y seguiré estando en estas cuestiones pero sin estar en el lío.
¿Es más fácil ser profesor que político?
Ser político, porque aquí es más fácil que alguien
aprenda algo. En las clases estás a cuerpo limpio, tienes que convencer
a los chavales de que el despotismo ilustrado era muy importante y a ellos
les importa un huevo.
¿Es posible hacer algo fuera de los grandes sellos comerciales?
Hay que hacer algo fuera de los grandes sellos. Se puede estar y se están
inventando caminos paralelos a las grandes discográficas.
¿Quiénes fueron sus mejores compañeros de viaje?
Mis compañeros de bachillerato, y por supuesto, mi mujer que ha soportado
mis ausencias de una manera encomiable. Gracias a que ella tenía su
oficio, si no me hubiera asesinado porque he estado muchos días fuera
de casa.
¿Ha conseguido una familia comprometida o son circunstancias de la
vida?
He intentado que fuera una familia normal, no dogmatizada. He tratado que
sea una familia de izquierdas, con todo lo positivo que tiene ser de izquierdas,
no he dogmatizado ni en pintura, ni en poesía, en nada. Al final, resulta
que por no dogmatizar han cogido caminos que me gustan. Si eres dogmático,
a un militante del PCE le sale un hijo del OPUS, y a uno del OPUS, uno del
PCE. Me ha salido gente racional y razonable.
¿Su próximo disco?
Disco no tengo. Hoy día no tiene mucho sentido, lo importante es el
directo. Lo interesante es hacer un espectáculo divertido que la gente
cuando salga sienta que se lo ha pasado bien.
¿Le gusta ser El Abuelo para los Aragoneses, le molesta que
se lo llamen los ajenos?
No me molesta. Lo del Abuelo surge de Andalán, una revista de la izquierda
aragonesa, la redactora que llevaba las actividades, iba diciendo quiénes
tocan, aquí allá, y yo como era el más mayor, tenía
33 años, y los de entonces no habían hecho la mili, me empezó
a llamar el Abuelo cariñosamente y así se quedó.
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