Reforma migratoria: un paso adelante
La Prensa Gráfica (El Salvador) lunes 21 de mayo de 2007

Una niña participa en una manifestación pública de rechazo a las medidas estadounidenses en perjuicio de los inmigrantes hispanos.
El Gobierno salvadoreño impulsa medidas para lograr a mediano plazo la legalización de los más de 12 millones de inmigrantes que viven en EE UU.
Una niña participa en una manifestación pública de rechazo
a las medidas estadounidenses en perjuicio de los inmigrantes hispanos.
Luego de múltiples presiones, forcejeos, resistencias, cabildeos, adelantos
y retrocesos, parece que avanza la tan llevada y traída reforma migratoria
para lograr en el plazo de algunos años la legalización de los
más de 12 millones de inmigrantes que se encuentran en Estados Unidos
luego de llegar sin documentación legal. Este flujo migratorio ha venido
produciéndose a lo largo de los años, y, por consiguiente, responde
a una problemática que no es circunstancial, sino estructural, tanto
en los países de origen de los inmigrantes como en el país de
destino, que es la primera potencia económica mundial.
El peso de los que han llegado en esta corriente inmigratoria es creciente en la sociedad norteamericana, y desde luego en su sistema político. Y al ser así, toda la temática adquiere proporciones y efectos insoslayables. Esta inmigración, que ya constituye la primera minoría en el multirracial y poderoso país del norte, es un fenómeno que demanda con urgencia cauces legales adecuados a la realidad. Y aquí hay un choque de visiones al respecto, entre los que quisieran simplemente rechazar el fenómeno y los que quisieran tratarlo de modo superficial. En el intermedio están las soluciones realistas, efectivas y sostenibles.
En esta era de aperturas globalizadoras, pensar que con muros y rechazos se va a detener la corriente de las realidades humanas es una fantasía sin futuro. Y, por otra parte, pretender que una situación semejante sea vista como algo que no requiere sometimiento a la legalidad establecida es peligroso y contraproducente. La reforma tiene que contemplar todos los aspectos: el marco legal funcional, la fuerza atractiva de las oportunidades, las necesidades laborales en el país de destino, el ansia de superación, entre otros.
QUE RESPONDA A LA REALIDAD
El hecho de que haya en Estados Unidos un acuerdo inicial bipartidista sobre un tema que levanta tantas pasiones, y que eso ocurra cuando ya los partidos están en la carrera por la Presidencia, indica, a las claras, que este tema ya no es postergable. En el caso de los llamados “hispanos”, sus votos cuentan cada vez más, y esto nadie puede ignorarlo.
Lo acordado hasta el momento sobre los contenidos del acuerdo básico contiene aperturas y restricciones. Se refiere a los que ya están allá, e incorpora graves advertencias para los que quieran seguir yéndose. La reunificación familiar tendría nuevas limitaciones. Hay facilidades para los jóvenes estudiantes. Pero también quedan puntos oscuros, como el retorno al país de origen por parte de los indocumentados que son cabeza de familia. En realidad, lo que se ha acordado es un muy significativo avance, sobre todo por ser un entendimiento entre los dos grandes partidos estadounidenses; pero de seguro vendrá ahora un trabajo más fino y detallado para llegar al acuerdo final.
Como hemos sostenido sistemáticamente al referirnos a esta problemática tan complicada para todos, lo más importante y decisivo es que los esquemas de solución correspondan a la realidad de las cosas, tal como se dan en la vida. Además, lo que se acuerde y resuelva y se vuelva ley tampoco quedará grabado en piedra. Cuando se trata de fenómenos tan fluidos y cambiantes como son las corrientes migratorias, hay que adaptarse constantemente a sus evoluciones.
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