LOS EXCEDENTES ECONÓMICOS DE LOS HIDROCARBUROS,
ENTRE LA SENSIBILIDAD Y EL EGOÍSMO
Jubenal Quispe,Tribuna Boliviana
Hace cuatro años atrás, nos masacrábamos entre los bolivianos
para
retener el mayor excedente económico posible del negocio del gas
natural. Ahora que contamos con el excedente económico, fruto de la
renegociación de los contratos con las petroleras, estamos
enfrentados nuevamente porque no sabemos cómo y en qué utilizar
dichos ingresos económicos.
El año 2004, luego de 68 muertos y más de 400 heridos a bala
en
la "guerra" del gas, las prefecturas, municipios, universidades,
FFAA
y la Policía Nacional se repartieron el Impuesto Directo a los
Hidrocarburos (IDH) de la siguiente manera: 33% para las prefecturas,
20% para los municipios, 5% para las universidades, 5% para las FFAA
y Policía Nacional, 5% para el Fondo de Compensación para los
tres
municipios más poblados del país y otro porcentaje para los
pueblos
indígenas y campesinos. Si Ud. suma estos números, del total
del IDH
sólo queda para el Tesoro General de la Nación cerca del 30%
de este
impuesto. Por tanto, si hubiera bono para la tercera edad, este
beneficio tiene que ser cubierto con la redistribución del IDH.
Por concepto del IDH el país recibe cerca de 780 millones de dólares
por año. Ud. dirá, el IDH sólo es el 32% del 50% que
le corresponde a
Bolivia por el negocio del gas (32% por IDH +18% por regalías = 50%)
La verdad es que también el 18% que nos corresponde por concepto de
regalías ya está repartido: 11% para los departamentos productores,
6% para la Superintendencia de Hidrocarburos y 1% para Beni y Pando.
Hicimos un buen negocio con los hidrocarburos, pero la plata está mal
distribuida. El Departamento de Tarija que tiene una población de 350
mil habitantes cuenta con cerca de 200 millones de dólares anuales
por regalías e IDH.
Las prefecturas, el año 2005, recibieron 894 millones de Bs., y el
año 2008 recibirán 1,546 millones de Bs. (75% más). Los
municipios,
el año 2005, recibieron 267 millones de Bs., y el año 2008 recibirán
1,238 millones de Bs. (400% más). Las universidades, el año
2005,
recibieron 56 millones de Bs., y el año 2008 recibirán 309 millones
de Bs. (600% más). En este momento, las prefecturas, municipios y
universidades, en conjunto, tienen cerca de 840 millones de dólares
revertidos en sus cuentas bancarias por sus inoperancias
administrativas. ¿Dónde está, pues, la supuesta falta
de presupuesto
en estas entidades? Lo único que hasta aquí se evidencia es
la
asimétrica distribución de los recursos del IDH y el crecimiento
de
las cuentas bancarias. ¿Para qué querrán más plata?
La inoperancia
administrativa también anida en el gobierno central.
Con el intento de resolver esta asimétrica distribución de las
ganancias del negocio del gas, el gobierno central ha planteado una
renta universal de vejez de 2,400 Bs. año para todos los
bolivianos/as mayores de 60 años. Para tal fin, el gobierno central
ha planteado destinar el 30% del IDH. Esta medida beneficiaría a un
aproximado de 700 mil ciudadanos/as, con un costo promedio de 1,500
millones de Bs. año. ¿Será esta medida sostenible en
el tiempo?
Por justicia social, y por nuestra condición humana, debemos contar
todos con un ingreso seguro para nuestra vejez. Esto es éticamente
preferible a la compra de lujosos vehículos en la administración
pública (el Prefecto de Cochabamba malgastó cerca de un millón
de Bs. para comprarse coches de lujo para visitar a los niños que están
agonizando por desnutrición en las provincias andinas, y ahora sueña
con un helicóptero). Existen denuncias que indican que el Prefecto
de
Santa Cruz gana un sueldo mensual de 25 mil Bs., cuando, por norma,
nadie puede ganar más que el Presidente de la República (cuyo
sueldo
mensual es de 15 mil Bs.). La malversación y la irracionalidad son
iguales o peores en muchas universidades públicas y municipios.".
En nombre de la autonomía,
pues, todo está permitido". Si el Prefecto y
el Presidente de Comité Cívico de Santa Cruz (quien acapara
las
tierras de los indígenas guarayos) tienen el cinismo inmoral de
defender los actos delincuenciales de los funcionarios públicos del
aeropuerto de Santa Cruz. Si la autonomía es para descentralizar la
corrupción y la "democracia" para encubrir a los delincuentes,
entonces, estamos en el límite de la inmoralidad suicida. ¡Hasta
los
estudiantes universitarios, potenciales desocupados, están en contra
del bono vitalicio!
Con todos estos datos, ¿quién está más autorizado
para definir el
asunto de la redistribución de los excedentes económicos del
gas?
¿Los sobrevivientes de la "guerra" del gas? ¿Sus verdugos
represores
que jamás quisieron mayores ingresos para Bolivia? ¿Los intelectuales
y analistas mediáticos que nunca creyeron en la renegociación
de los
contratos petroleros? Por justicia, quizás, el tema de la
redistribución y la administración de los excedentes económicos
de
los recursos naturales tienen que ser definidas por todo el pueblo en
un referéndum nacional.
Ningún mortal puede estar en contra de los bonos para la tercera
edad, pero estas medidas tienen que ser planificadas y aplicadas
dentro de una política nacional de inversión pública
sostenible. Si
hay bonos para la vejez, tiene que haber también dinero para impulsar
la industrialización del país. En este caso del sector
hidrocarburífero. De lo contrario, nos comeremos a la gallina de los
huevos de oro, y cuantos vienen después de nosotros maldecirán
tanto
a la gallina como a nosotros. ¿No es eso lo que hacemos nosotros con
el maldito metal boliviano de antaño? Quizás con una dosis de
sensibilidad, racionalidad y solidaridad lleguemos a un buen final de
este desencuentro egoísta.
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