Discusión: el aborto en la nueva Constitución boliviana

Richard Sánchez, La Época,de Bolivia

¿Qué pasa cuando una mujer es embarazada luego de una violación? Generalmente el agresor “negocia” con los familiares de la víctima un pago económico para no ser denunciado o simplemente se casa con la afectada y reconoce al hijo de la relación forzada. Pero nunca la mujer tuvo el derecho a decidir aunque esté en riesgo su propia salud. Esta semana la Asamblea Constituyente decidirá si esta situación cambiará.

¿Una revolución sin cambios?

La semana pasada la Comisión de Derechos, Deberes y Garantías tenía dos propuestas en este aspecto. Mientras una decía “el derecho a la vida desde la concepción”, la otra señalaba simplemente “derecho a la vida”. Debido al consenso por encima de los dos tercios se decidió votar sobre la primera propuesta, que implícitamente rechaza el derecho a la libre elección del aborto.

La propuesta recibió un gran apoyo. De los nueve miembros de la comisión sólo tres rechazaron esta propuesta que niega el derecho al aborto y el resto, seis, la aprobó. Lo que resalta en este caso es la división interna en el MAS que tiene cinco asambleístas, Podemos tiene a tres y el Movimiento Originario Popular (MOP) sólo uno.
Concretamente, la comisión está conformada por su presidente Jaime Hurtado (Podemos), Sabina Cuéllar vicepresidente (MAS), Arfe Arabe (Podemos), José Antonio Aruquipa (Podemos), Irma Mamani (MAS), Norah Martínez (MAS), Felix Vásquez (Movimiento Originario Popular, MOP), Miriam Estrada (MAS) y Loyola Guzmán (MAS). Según pudo conocer La Época, estas tres últimas fueron los únicas asambleístas que votaron en contra del “derecho a la vida desde la concepción”.
¿Y qué pasó con la votación del resto de las mujeres masistas, como la misma vicepresidente de la comisión, Savina Cuéllar, Irma Mamani y Norah Martínez, que conforman parte de un partido que propugna la revolución y los cambios político, sociales y culturales en nuestro país?
Luego de la petición de la asambleísta Loyola Guzmán, a partir del lunes esta comisión nuevamente tratará el tema. “Como es un tema tan delicado y con varias aristas lo vamos a dejar para el final”, dijo Jaime Hurtado.

El doble discurso

“Nosotros cuestionamos al MAS por tener un doble discurso. Uno, que nos habla del cambio y de la revolución en nuestro país pero con un accionar de algunos de sus miembros que no permiten surgir este cambio. Los cambios deben surgir a partir de nuestros cuerpos”, explica Julieta Paredes, feminista, anarquista y miembro de la Asamblea Feminista.
De acuerdo a Paredes, este tema es tan delicado que muchas personas no le dieron la importancia que merece porque se habla de más de la mitad de la población de Bolivia. “Las mujeres somos la mitad de los pueblos originarios y hoy estos cuerpos quieren decidir por sí mismos y si hay mujeres que quieren tener wawitas muy bien y si no quieren, pues también se tiene que respetar”, comenta Paredes.

Incluso ella va más allá explicando que la visión nacional sobre los derechos de las mujeres son desiguales en relación a los que tienen los varones. “Hay una gran cantidad de abusos sexuales y violaciones y violencia sexual contra las niñas, adolescentes, jóvenes, mujeres adultas y ancianas. Lo que aprobaron la semana pasada y que ahora será nuevamente discutido es un atentado contra la decisión de cada una de nosotras y estarían protegiendo el delito sobre nuestros cuerpos. Por ejemplo, cuando hay una pelea el afectado puede exigir el pago por los daños recibidos, pero cuando una mujer es la agredida física y sexualmente, el agresor puede llegar a ser su esposo y dueño de la afectada. El agresor no es castigado y es algo que se ha venido repitiendo todas estas décadas”, explicó Paredes.

A modo de explicar cómo tres asambleístas del MAS votaron en contra del derecho al aborto, que implicara el término “derecho a la vida desde la concepción”, la activista lo explica de la siguiente forma: “Surgen a partir de una ideología cristiana, burguesa, colonizadora y oligárquica de apropiación del cuerpo de las mujeres, a través de una violencia no castigada. Nos enajenan del derecho a decidir”.

En Bolivia está prohibido el aborto, basado en el derecho a la vida desde la concepción, legislado desde hace 14 años en la Ley 1430. Una ley que choca contra una realidad nacional que reporta a unas 200 niñas y adolescentes que denuncian cada año haber sido abusadas sexualmente, según la Agencia Nacional de Noticias por la Infancia (ANNI).

El artículo 266 del Código Penal no establece sanciones para el aborto en casos de estupro, violación o cuando la vida de la madre está en peligro. Pero en la realidad es tan difícil realizar un aborto “legal” que la gran mayoría opta por clandestino, ofrecido tanto en zonas pobres o ricas de nuestro país.

El derecho al goce

“El Estado reconoce los derechos sexuales y reproductivos y garantiza a todas las personas, mujeres y hombres, el derecho al goce y ejercicio de sus derechos sexuales y reproductivos. En particular las mujeres podrán decidir libremente el número de hijos (as) que quieran tener y el espaciamiento entre ellos (as)”. Así dice uno de los puntos que fueron aprobados por varias instituciones que agrupan a mujeres bolivianas, como la Federación Nacional de Mujeres Campesinas Indígenas Originarias Bartolina Sisa (FNMCBS), el Consejo Nacional de Ayllus (Conamaq), Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia (Cidob), Coordinadora de Pueblos Etnicos de Santa Cruz (CPESC), Central de Organización de los Pueblos Nativos Guarayos (COPNAG), Campaña 28 de Septiembre, Asamblea Feminista, Confederación Nacional de Mujeres Trabajadoras por Cuenta Propia, entre otras organizaciones.
El documento, que propone entre otras cosas muy importantes como el derecho de las mujeres a trabajar sin que el estado civil, el número de hijos (as) o la edad provoquen su discriminación o su retiro, consta de 37 puntos y fue elaborado por mujeres de los nueve departamentos del país, representantes de organizaciones indígenas, originarias y afrobolivianas que conforman el Pacto de Unidad, mujeres urbanas, colonizadoras, trabajadoras del hogar, del norte amazónico, etc.

Por su parte, la asambleísta Loyola Guzmán no quiso entrar en “detalles” sobre la votación dividida del MAS en este punto, pero aseguró que en esta semana se iniciarán los debates para resolver la votación sobre este tema. “Luego de una fase de revisión, se ha iniciado el proceso de discusión y aún no se ha definido nada. Respecto a la votación se ha especulado mucho, pero lo más válido es decir que hemos iniciado una etapa de debate de reflexión viendo todos los aspectos necesarios”, dijo Guzmán.

No hay duda que es un problema que quizás haya pasado desapercibido, pero con tantas muertes en su haber como lo recordó en nuestra anterior edición la columnista Roxana Sélum. “El aborto se representa como una traición a la vida, como un homicidio, como un asesinato sanguinario. Pero sobre todo se ve a la madre como egoísta, traición de la madre­ ella que teniendo el mandato cultural de parir, si se somete a un aborto, es la menos perdonada.

Hoy como ayer, como hace mucho tiempo, hablar del aborto es pecado. Hace años, el 1996 denuncié en un boletín de la Subsecretaría de Asuntos de Género que en el país ocurrían 80.000 abortos mensuales­ hoy al 2007 la cifra no ha disminuido mucho. Cuando se debaten los temas en la Asamblea Constituyente y se dejan pasar temas de la legalización del aborto para que más mujeres dejen de morir por causa del aborto, la cosa parece abominable”.

Derecho a la vida es más
importante que la salud

Cuando se le consultó al monseñor Jesús Juárez sobre el ejemplo que se dio en México, donde se decidió legalizar el aborto respondió: “La Iglesia está defendiendo la vida y cualquier persona que se alíe en defensa de la vida va a condenar el aborto, porque el aborto es muerte y nosotros queremos la vida en abundancia. Hay tantas leyes que están aprobadas y que nadie las cumple, puede ser que el aborto sea permitido, pero si yo soy un creyente que defiende la vida me río de esa ley”, dijo.


Por su parte, monseñor Edmundo Abastoflor sostuvo que la aprobación por parte de las leyes mexicanas del aborto “aparentemente” favorece al derecho de la persona, de la mujer, de una madre a disponer de su cuerpo. “Pero el aborto no sólo toca la situación de la mamá sino también la situación del niño por nacer y que tiene derecho a la vida. El derecho a la vida es un derecho más importante que el mismo derecho a la salud, por supuesto que se entiende la situación difícil de muchas mamás y personas que en gestación que no quisiera tener a un hijo, a veces quizás forzadamente u obligadamente, pero, sin embargo, hay que ver cómo conjugar esa situación de la mamá con el derecho a la vida que tiene el niño por nacer”.




 

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